Muchas parejas llegan a nuestra consulta después de haber pasado por uno o varios ciclos de fecundación in vitro o inseminación artificial sin éxito, a menudo sin haber recibido un diagnóstico claro de por qué no consiguen el embarazo. Otras acuden porque buscan un método de fertilidad que respete sus valores y su cuerpo. En ambos casos, la pregunta es la misma: ¿en qué se diferencia realmente la naprotecnología de las técnicas de reproducción asistida?
La diferencia fundamental con la fecundación in vitro está en el enfoque. La reproducción asistida trata de lograr el embarazo sustituyendo la concepción natural por procedimientos de laboratorio. La naprotecnología, en cambio, investiga por qué no se produce el embarazo, trata esa causa y permite que la gestación ocurra de forma natural.